
6.
El personaje de una película serie b
(pongamos que se parece a Peter Lorre)
registra los cajones
de una cómoda desvencijada
dentro de un departamento podrido
en una calle como cualquier otra:
con ancianos sin recetas
que intentan sobornar a farmacéuticos inmolados
con niños coleccionando cromos de futbolistas
que murieron hace dos mundiales
y perros
flacos e hipócritas,
una calle como todas
un continente en miniatura
con sus mujeres como fantasmas
encerradas en gavetas
y los maridos tirándose por las ventanas.
Él alza la vista
y el espesor de las paredes
le provoca espasmos:
sabe lo que cuesta un viaje
y que hay que ir bien abrigado.
Ella, la mujer pantera
está inscrita en las líneas del concreto
y las largas horas pasan
como nunca
entre el segundo y el tercer piso,
dónde la pareja coreana discute,
dónde la Señora Medina
empieza ya a servir la cena
y esas alubias calientes
y esos trozos gruesos de carne
importan más que el golpe seco
de un hombre contra el olvido.

