
De hoy en ocho estaré volando hacia Rumania. La cosa no deja de sorprenderme, igual que el día en que me comunicaron mi invitación a Transilvania. Hace un par de meses mientras corregía a medio día un relato sin posible remiendo, se comunica una chica con voz amable y me pregunta si quiero ir a una fiesta a donde Vlad III El Empalador. Enchanté. Así de sencillo, que se joda la narrativa breve, ya tengo mi beca etílica. Todo el numerito es organizado por Justerine & Brooks (o J&B para los ebrios bisilábicos) renombrada marca de güisqui que además se caracteriza por montar fiestas imposibles en los lugares más inhóspitos e inverosímiles bajo el nombre de START A PARTY. Supongo que fui considerado al puesto por mi valentía a la hora de esgrimir los tragos y ese estómago duro y ajado que mantengo gracias a la ingestión diaria de bebidas espirituosas. Ocho días y ya. Una semana y estaré desnudándome con rumanas de anatomía perfecta y piel de horchata dentro de sarcófagos con filo; orgías de sangre, sudor y güisqui en una fiesta descomunal, bacanal, tikis explotando por los Cárpatos al ritmo de cumbia transilvana. Yum. El viaje promete ser mi último, porque si las cosas salen como espero, me pierden en Bucarest. Además me seguirán en esta travesía cuatro ganadores de una promoción en línea de J&B y una serie de acompañantes "especiales" aún desconocidos. Y la Bola de Disco esa gigante. Yo creo que trabaré mayor amistad con la redonda de espejitos que con mis compañeros de ruta, aunque nunca se sabe.
Lo que sí es que una vez más pasaré mi cumpleaños fuera, cosa que no me importa en absoluto pero vale la pena anotar: el año pasado mi celebración acabó en una pelea campal afuera de la Botica de Alfonso Reyes, el anterior ahogado en el Mexicaltitlán, otro más en la Alemania profunda, una riña en el Pasagüero. Soy el tipo más sosegado del rumbo, excepto cuando se me agrega un dígito a la cuenta abrasiva de mi muerte: como todo perro, la edad me vuelve huraño y agresivo. Este año será Vlad Tepes quien me de el abrazo. Ojalá no sea en el abdomen.
Ya narraré, rompiendo la naturaleza estática de este chiringuito, mis traspiés transilvanos, con fotos incluidas.
Por supuesto quiero aprovechar para agradecer a mis patrocinadores J&B, a mi manager y a las vírgenes de mi colonia.