
El poeta, sentado en el circo, se dirige a una muchacha que está junto a él y trata de seducirla con su palabrería y obsequiosidad.
No estoy aquí sentado por afán de ver unos caballos que gozan de fama. Pero deseo que venza tu favorito. He venido para hablar contigo y sentarme a tu lado, con el fin de que no ignores el amor que me inspiras. Tu miras las carreras, yo a ti; miremos ambos lo que nos agrada y dé cada uno pábulo a sus ojos. ¡Oh afortunado, quienquiera que sea tu auriga favorito! Así pues, ¿ha tenido la suerte de que tú te intereses por él? ¡Ojalá tuviera yo la misma suerte! Una vez lanzados fuera de la sagrada línea de salida, yo me esforzaría por permanecer firme mientras me dejaba llevar por los caballos, y unas veces aflojaría las riendas, otras veces señalaría sus lomos con el látigo, o bien me apegaría a las metas con la rueda interior; y si en medio de la carrera te viera, me pararía y las riendas caerían de mis manos al soltarlas. ¡Ah!, ¡que a punto estuvo Pélope de caer abatido por la lanza de Pisa, mientras contemplaba tu rostro, Hipodamía! Lo cierto es que aquél venció gracias al favor de su amada: ¡venza cada uno con el favor de su dueña respectiva!
De Amores, Libro III
Ovidio

7 comments:
muy bueno.
ya veo de donde te viene la lengua atlética
¿Algun amor perdido en apuestas?.
esto es una chingonería: "miremos ambos lo que nos agrada y dé cada uno pábulo a sus ojos". lástima la contradicción final, por aquello del favor de la dueña (bueno, depende qué signifique "favor"). pero sí: trionfi amore.
abrazo.
No te salves.
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
Buen Viaje, Mario Benedetti.
Ahora disfrutas de Ovidio? HAHAHA Me matas chavo, una pena no a todos nos puedas timar, lengua a-tizana, de tanto yeso quemada, de tanta escayola podrida.
no mames goeeeeeiiiiiiiii
si ovidio es lo de antieeeeeeeeeeer
ahora para estar iiiiiiinnnnnnnnn hay que decir que lees a Roberto di Felina gooooooeeeeeeiiiiiiii
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