
el tallo de la flor no es la flor:
responde de ese modo
a una pregunta que nadie formuló.
así es como ella se comporta,
siempre adelante,
previniendo catástrofes
salvaguardando la honra de la gravedad;
se mira la piel y tose,
me advierte: voy a dejarte,
y hago como que busco al mesero
entre el mar de sebo
hasta el fondo del local,
hasta accidentarme con
un pivón de piernas como el miedo
que me sonríe,
en la maleza uno poco puede hacer
por distinguir
la mala hierba.
En serio, te dejo;
todo es tan nítido que asusta,
busco las piernas lejanas
y no hay nada que se interponga entre nosotros,
esto parecía más bello
cuando el dosel de humo nos impedía
consultar la hora
y la botánica no se había convertido
en pasatiempo de suicidas

3 comments:
...la nitidez asusta.
y pensar que por veinte años creí en el tallo y la flor como uno solito, con las raíces y todo.
Tizano, ¿tu eres el autor de estos poemas?, o quizás tal vez no sean poemas pero, ¿tú los escribes?
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